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¿Razón social nueva o traspasarte la razon social? ¿Qué conviene más?

Adquirir un negocio en marcha es una de las formas más rápidas de emprender, pero también una de las más riesgosas si no se elige la estructura legal adecuada. Muchos emprendedores cometen el error de creer que «comprar el negocio» implica necesariamente quedarse con la empresa (la persona jurídica) del dueño anterior. Aquí te explicamos…

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Adquirir un negocio en marcha es una de las formas más rápidas de emprender, pero también una de las más riesgosas si no se elige la estructura legal adecuada. Muchos emprendedores cometen el error de creer que «comprar el negocio» implica necesariamente quedarse con la empresa (la persona jurídica) del dueño anterior.

Aquí te explicamos por qué constituir tu propia Razón Social antes de firmar es, en la mayoría de los casos, la decisión más inteligente.


1. La Razón Social Propia: Tu Escudo Protector

Cuando constituyes una nueva empresa para comprar los activos de un negocio, estás creando una barrera legal. Al operar con tu propia Razón Social, naces «limpio» ante las entidades tributarias y judiciales.

Al comprar solo los activos (maquinaria, stock, mobiliario, derecho de llaves) con tu nueva empresa, te llevas únicamente lo tangible e intangible positivo:

  • El inventario y los equipos operativos.
  • La cartera de clientes y bases de datos.
  • El prestigio de la marca y sus signos distintivos.
  • El contrato de alquiler del local (mediante una cesión de posición contractual).

2. Traspasar la Razón Social: El Peligro de la «Herencia» Invisible

Hacer la adquisición de la misma Razón Social (comprar las acciones o participaciones de la empresa actual ante notario) significa que tú te conviertes en el nuevo dueño de la entidad legal existente. En términos simples: tú no compras el negocio; tú pasas a ser la empresa.

Al adquirir la misma Razón Social, heredas automáticamente todo el historial, incluyendo el «paquete» que no quieres llevarte:

  • Pasivos Laborales: Si decides despedir a un trabajador que lleva 10 años, la antigüedad cuenta desde su primer día con el dueño anterior. Tú asumes el costo total de la liquidación acumulada.
  • Contingencias Judiciales: Si la empresa tiene un juicio en curso o una demanda por un incidente ocurrido hace años, la acción legal es contra la Razón Social, que ahora es de tu propiedad.
  • Deudas Tributarias y con Proveedores: Multas ocultas, auditorías pendientes o facturas no pagadas saltarán eventualmente y serás tú quien deba responder con el patrimonio de la empresa.

3. El Factor Crítico: Los Trabajadores

Este es el punto donde más dinero se pierde. En una transferencia de Razón Social, opera la sustitución patronal. Esto significa que los derechos de los empleados son intocables y se trasladan íntegramos al nuevo dueño.

Si el negocio tiene trabajadores con sueldos que no puedes costear o beneficios pactados verbalmente, al quedarte con la Razón Social, estás obligado a respetarlos. En cambio, al operar con tu propia empresa, tienes la libertad de realizar nuevas contrataciones bajo tus propios términos, asegurando la viabilidad financiera de tu inversión desde el primer día.

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